El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, reafirmó hoy en San Salvador su apoyo al endurecimiento de las medidas contra los países miembros en los que no se respete la democracia.
"La OEA tiene pensado avanzar en establecer sanciones más fuertes (...) yo saludo el establecimiento de cláusulas democráticas en todos los países dirigidas a la "suspensión de la membresía" de las naciones donde se viola la democracia y la institucionalidad, dijo Insulza a periodistas en un rueda de prensa previa a la apertura de la 41 Asamblea General de la OEA.
El secretario calificó como "una cosa muy buena" que otros organismos regionales como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) hayan establecido cláusulas que, señaló, buscan "evitar golpes".
Insulza dijo que la Carta Democrática Interamericana de la OEA es mucha más amplia que las disposiciones de otros organismos regionales, porque considera que no solo el derrocamiento de un gobierno es una "violación a la democracia", sino también otras situaciones como la debilidad institucional.
Insulza admitió que lo más importante sería lograr que los organismos regionales pudieran actuar antes de que ocurran las interrupciones del orden constitucional en los países del hemisferio.
"Es muy difícil aplicar medidas efectivas después de que los hechos han ocurrido", dijo el secretario general, que reiteró su respaldo a la propuesta del presidente salvadoreño, Mauricio Funes, de crear una especie de "alerta temprana" para actuar ante las situaciones de riesgo democrático.
La OEA celebrará, desde mañana y hasta el próximo martes, en la capital salvadoreña su 41 Asamblea General, centrada en el tema de la seguridad ciudadana en el hemisferio, que ahora vive una creciente violencia asociada con los carteles del narcotráfico.
A la Asamblea está anunciada la asistencia, el próximo lunes, del presidente hondureño, Porfirio Lobo, para agradecer el reingreso de Honduras en el organismo, del que fue suspendida el 4 de julio de 2009, seis días después del derrocamiento del entonces gobernante del país centroamericano Manuel Zelaya.
(FUENTE: EFE)
